Luego de 15 años al frente de la oficina de SAEG Panamá, Vicente Rosanía enfrenta los nuevos desafíos de la corporación en la región de más rápido crecimiento del Grupo.

Corría el año 2002 cuando al estudiante de Ingeniería Industrial, Vicente Rosanía, le dieron la oportunidad de sacar adelante una pequeña empresa en la Ciudad de Panamá llamada SAEG, que hasta el momento sólo había demostrado tener mucho potencial. Tenía apenas 21 años cuando aceptó el reto y, con la promesa de una participación accionaria, nunca imaginó que 15 años después seguiría estando al frente de una de las oficinas más pujantes de la corporación trasnacional que es hoy día.

Éxito sin fórmula

Sin proponérselo, SAEG se convertió en su primer y único empleo formal, lo cual le dio una perspectiva muy particular del negocio, una que ha mantenido hasta ahora y que confiesa ser parte importante de sus logros: “al principio, con más experiencia profesional hubiese aprendido a ser organizado más rápidamente pero, por otro lado, también me permitió innovar a fuerza de preparación y sentido común”.

Otro elemento fundamental es algo que el Ing. Rosanía describe como ‘saber escuchar’ y no es otra cosa que conocer al cliente y sus necesidades, establecer con ellos una relación ganar-ganar de largo plazo, con cosas tan simples como devolver una llamada telefónica oportunamente.

Así, todos en SAEG Panamá tienen puesta la camiseta de su líder, quien les transmite con su propio ejemplo que hay que ponerse en los zapatos del cliente, que se vaya satisfecho, superar sus expectativas y agregar valor con cada una de sus propuestas. Y al parecer es una habilidad que practica en todos los ámbitos de su vida, pues ya lleva 10 años al lado de su esposa María Lucía y 3 hijos: Vicente Andrés de 8, Alejandro de 5 y Valeria de 3.

Madurez para reinventarse

Según la teoría, las empresas –al igual que los seres vivos- tienen un ciclo de vida que se resume en su nacimiento, crecimiento, madurez y muerte pero ¿qué pasa cuando en vez de declinar nos reinventamos para seguir desarrollándonos? Exactamente esto es lo que ha conseguido Vicente desde Panamá con la segmentación y la continua búsqueda de nuevos mercados en diversas áreas técnicas, como los sistemas de bombeo sumergible, las aplicaciones de extracción y control de gases y grasas para cocinas; o servicios de mantenimiento preventivo y repuestos para equipos en el sector industrial.

De igual manera, entre sus grandes proyectos inmediatos también están la consolidación de la línea de productos de aislamiento térmico Thermalex, de la cual administra una bodega de 630 mts2; y la anexión de un nuevo territorio comercial en Centroamérica: Nicaragua.

Casi listo para concluir exitosamente su MBA en la Escuela de Negocios ADEN, parecen ya lejanos los tiempos en el campus de la Universidad Católica Santa María La Antigua, sin embargo, sigue aplicando su estilo propio para reinventarse, adaptarse, evolucionar y seguir creciendo, en esta oportunidad dentro del grupo del mundo HVAC número uno del mundo: Daikin.